Las mentiras de la presidenta

Hay una vieja tentación del poder en México: confundir la voz del gobierno con la voz de la verdad. Durante décadas, el régimen priista perfeccionó esa práctica. El presidente no sólo gobernaba: interpretaba al país. Decidía qué era progreso, qué era estabilidad, quién era responsable y quién era enemigo. Los medios, salvo excepciones admirables, aprendieron …